El próximo día 23 de octubre se cumple el plazo para que la empresa adjudicataria de la construcción de la piscina termine las obras, algo que, o corren mucho, o es imposible. El concejal de deportes, Emilio Orgilés, lejos de asumir su responsabilidad (algo tendrá que ver con el incumplimiento de sus propios compromisos) prefiere, como ya es habitual, mirar para otro lado y culpar a la empresa y al partido socialista. En el primero de los casos, es una actitud cobarde atribuirse en exclusiva el mérito de su construcción (en un planteamiento político que no soporta las mínimas dudas) y, sin embargo, achacar a terceros su incumplimiento. En el segundo de los casos, es inadmisible que el sr. Orgilés quiera inmpedirnos que nosotros le exijamos cumplir con sus compromisos por el hecho de que votáramos en contra, olvidando que es él quien gobierna y quien debe dar cuenta de sus compromisos, independientemente del sentido del voto que, en uno u otro momento, realice la oposición.
Ahora todo parece indicar que va a pasar lo mismo con el comedor del C.E.I.P Cervantes, en lo que lleva camino de convertirse en la segunda piscina de esta alianza PP-GIMV (ahora con la aportación del BLOC). Lo que acabará siendo, por decirlo de otro modo, un auténtico piscinazo.
Ver para creer.